lunes, 11 de agosto de 2014

Nos encontramos inmersos en un mundo que gira alrededor de la “Web” hasta tal punto que se ha convertido en una herramienta de uso habitual en nuestra sociedad en ámbitos tan diferentes como la comunicación, las relaciones comerciales, la difusión de la cultura, el ocio, el entretenimiento o el acceso a la información.
Desde su aparición, la Web ha tenido un crecimiento espectacular que ha sido posible, entre otras cosas, por la rápida evolución de las tecnologías que la sustentan. En pocos años, hemos sido testigos de la transformación producida desde la forma más básica (Web 1.0) en la que el usuario sólo podía “leer” documentos, hasta otra más avanzada (Web 2.0) en la que también puede interactuar, colaborar y compartir.
A pesar de las diferencias, ambas son en  el fondo “webs sintácticas” en las que los ordenadores se ocupan de la presentación de la información y es el usuario el que interpreta el contenido mostrado. En este tipo de web, si se quieren buscar datos sobre el grupo musical “Ketchup”, éstos no se encuentran inmediatamente pues en primer lugar aparecen enlaces a restaurantes, recetas, salsas, fabricantes de condimentos y… al final (con suerte) lo que se busca. También resulta difícil hacer búsquedas complejas de información, como por ejemplo “localizar restaurantes con menús de pocas calorías en una ciudad”. Estos ejemplos indican  que las representaciones de la web sintáctica no son adecuadas para expresar significados y que necesitan evolucionar.
En el año 2001 se acuña el concepto de “web semántica”, impulsado por el propio inventor de la Web y presidente del consorcio W3C, Tim Berners-Lee, con el objetivo de que los ordenadores puedan comprender los contenidos de la Web, interpretarlos y además utilizarlos.

 La web semántica está en pleno desarrollo

La idea subyacente en este proyecto es simple: integrar en la web actual la posibilidad de agregar varios datos relacionados entre ellos, bien semánticamente o por atributos que los determinan. Éste es un proceso que se debe realizar de manera formal para que sea posible una evaluación automática por máquinas de procesamiento. De hecho, para lograr una web semántica los datos de las páginas se deberán estructurar y escribir con un único formato que permita a las máquinas seleccionar mejor la información que exista en Internet. En esta nueva web, un objeto será descrito de la misma forma en México y en Finlandia y, por tanto, los buscadores podrán identificarlo y ligarlo con posibles búsquedas relacionadas.
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Nos encontramos inmersos en un mundo que gira alrededor de la “Web” hasta tal punto que se ha convertido en una herramienta de uso habitual en nuestra sociedad en ámbitos tan diferentes como la comunicación, las relaciones comerciales, la difusión de la cultura, el ocio, el entretenimiento o el acceso a la información.
Desde su aparición, la Web ha tenido un crecimiento espectacular que ha sido posible, entre otras cosas, por la rápida evolución de las tecnologías que la sustentan. En pocos años, hemos sido testigos de la transformación producida desde la forma más básica (Web 1.0) en la que el usuario sólo podía “leer” documentos, hasta otra más avanzada (Web 2.0) en la que también puede interactuar, colaborar y compartir.
A pesar de las diferencias, ambas son en  el fondo “webs sintácticas” en las que los ordenadores se ocupan de la presentación de la información y es el usuario el que interpreta el contenido mostrado. En este tipo de web, si se quieren buscar datos sobre el grupo musical “Ketchup”, éstos no se encuentran inmediatamente pues en primer lugar aparecen enlaces a restaurantes, recetas, salsas, fabricantes de condimentos y… al final (con suerte) lo que se busca. También resulta difícil hacer búsquedas complejas de información, como por ejemplo “localizar restaurantes con menús de pocas calorías en una ciudad”. Estos ejemplos indican  que las representaciones de la web sintáctica no son adecuadas para expresar significados y que necesitan evolucionar.
En el año 2001 se acuña el concepto de “web semántica”, impulsado por el propio inventor de la Web y presidente del consorcio W3C, Tim Berners-Lee, con el objetivo de que los ordenadores puedan comprender los contenidos de la Web, interpretarlos y además utilizarlos.

 La web semántica está en pleno desarrollo

La idea subyacente en este proyecto es simple: integrar en la web actual la posibilidad de agregar varios datos relacionados entre ellos, bien semánticamente o por atributos que los determinan. Éste es un proceso que se debe realizar de manera formal para que sea posible una evaluación automática por máquinas de procesamiento. De hecho, para lograr una web semántica los datos de las páginas se deberán estructurar y escribir con un único formato que permita a las máquinas seleccionar mejor la información que exista en Internet. En esta nueva web, un objeto será descrito de la misma forma en México y en Finlandia y, por tanto, los buscadores podrán identificarlo y ligarlo con posibles búsquedas relacionadas.
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